Momento de seguridad por Blackline Safety

Los peligros ocultos de la complacencia: manténgase seguro en el trabajo

Written by Michelle Smith | Feb 4, 2025 5:21:44 PM

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«Estar familiarizado con las mejores prácticas no garantiza la seguridad, al igual que la formación HAZWOPER, y no es un requisito que se cumpla una sola vez. La familiaridad puede llevar a la complacencia...».


Transcripción

Hola a todos. Soy Michelle Smith, de Blackline Safety. Soy la directora regional para el norte del Reino Unido.

Hoy vengo aquí porque quiero hablar, bueno, en realidad quiero abordar un pequeño monstruo astuto que acecha en las plantas de fabricación. Se trata de la complacencia. Es esa sensación de que llevas tanto tiempo haciendo el mismo trabajo que probablemente podrías hacerlo con los ojos cerrados. Y créeme, ¿no queremos eso?

Ahora imagínate esto: llevas cinco años en tu puesto o en tu trabajo, y un día piensas: «Oye, conozco tan bien esta máquina que probablemente podría hacer el moonwalk mientras la manejo». Ahí es cuando la complacencia empieza a jugarnos malas pasadas. Nos susurra palabras bonitas como: «¿Por qué molestarse en comprobar esa última soldadura? Parece que está bien». Spoiler: probablemente no lo esté.

El verdadero peligro aquí es que la complacencia puede convertir nuestra máquina bien engrasada en un desastre bien engrasado. Ya sabes, ese tipo de desastre que acaba con alguien en una reunión de seguridad diciendo: «¿Os acordáis de aquella vez que Gerry decidió hacer varias cosas a la vez mientras manejaba la prensa?». Sí, Gerry, todos lo recordamos.

Hablemos un momento sobre la seguridad. Cuando nos sentimos demasiado cómodos, empezamos a tomar atajos. ¿Quién necesita un casco? Solo se me ha caído una cosa esta semana. Y antes de que te des cuenta, te estás cortando el pelo con un objeto metálico de veintitrés kilos.

¿Cómo combatimos la complacencia en este momento?

Así que, en primer lugar, pensemos en volver a introducir algo de diversión en nuestras rutinas. Ponte a prueba para aprender. Aprende algo nuevo. Quizás cada día, quizás cada semana. Fomenta también una comunicación abierta. Si ves que alguien se está dejando llevar por la complacencia, recuérdale con delicadeza que la última vez que ignoramos un problema acabamos con aquel infame incidente de la sustancia misteriosa y que no queremos volver a pasar por eso.

En conclusión, la complacencia puede resultar cómoda, pero puede provocar riesgos para la seguridad, reducir la productividad y generar anécdotas memorables que preferiríamos olvidar. Por lo tanto, mantengámonos alerta, sigamos esforzándonos y tal vez incluso incorporemos algún que otro paso de baile a nuestras rutinas diarias.

Gracias.