En la sede central de un fabricante estadounidense de equipos de acero inoxidable, casi dos tercios de los 650 empleados trabajan en unas instalaciones de casi 93 000 metros cuadrados que funcionan en tres turnos (diurno, nocturno y fines de semana). La empresa produce equipos para sectores como el alimentario y de bebidas, el industrial, el químico y el biofarmacéutico, y su trabajo implica soldadura, esmerilado, manipulación de materiales pesados, transporte por carretera, chorro de arena y pintura, actividades con riesgos inherentes que la empresa supervisa de cerca.
¿Pero cuál es el verdadero peligro? El aislamiento.
Con operaciones las 24 horas del día y supervisión limitada en algunos turnos, un número selecto de trabajadores a menudo operaba solo o fuera de la vista y el oído de los demás, lo que dificultaba obtener ayuda inmediata en caso de emergencia.
La empresa dependía de radios con registros manuales, pero estos podían desactivarse, lo que provocaba complacencia y reducía la visibilidad de la seguridad de los trabajadores. Un sistema de alertas fragmentado que requería que los empleados activaran las radios mientras los supervisores gestionaban las notificaciones en múltiples plataformas podía retrasar las respuestas de emergencia. La recopilación de datos de seguridad era manual y reactiva, sin información en tiempo real ni seguimiento del cumplimiento. Se necesitaba una solución más integrada.

