Northumbrian Water Group (NWG) proporciona servicios de agua potable y tratamiento de aguas residuales a casi cinco millones de personas en el noreste y sureste de Inglaterra.
Sus lugares de trabajo abarcan desde grandes instalaciones de tratamiento de aguas y biogás hasta vías públicas y sistemas de alcantarillado subterráneo. Estos entornos presentan diversos riesgos, entre ellos la exposición a gases como el sulfuro de hidrógeno (H2S), el cloro (CI2), el amoníaco (NH3) y el dióxido de azufre (SO2), aguas peligrosas o contaminadas, explosiones por trabajos en caliente o gases combustibles, entrada en espacios confinados y trabajo en solitario. Una explosión en unaplanta de tratamiento de aguas no relacionadacon enel Reino Unido en diciembre de 2020, en la que murieron cuatro trabajadores, puso de relieve la necesidad de una solución de seguridad robusta y versátil.
Aunque NWG utilizaba detectores de gas portátiles para detectar gases peligrosos y teléfonos móviles para mantener la comunicación con los trabajadores, estos dispositivos tenían limitaciones. Los detectores de gas tenían problemas de sensibilidad cruzada con el SO2 y el CI2, lo que provocaba detectaciones erróneas o fallidas. Además, requerían calibraciones fuera de las instalaciones para mantener el equipo, lo que provocaba tiempos de inactividad operativa. Los teléfonos móviles no eran intrínsecamente seguros y suponían un riesgo de ignición en entornos ricos en biogás. Como solución alternativa, NWG suministró walkie-talkies, lo que añadió complejidad y costes al tener que gestionar un dispositivo adicional.
NWG buscaba una solución integral que solucionara las deficiencias de su tecnología actual para mejorar significativamente tanto la seguridad como la eficiencia operativa.